Durante los últimos años, recomendar un anillo inteligente ha sido bastante fácil. Si alguien me preguntaba cuál comprar, casi siempre le indicaba Oura. El único problema fue decidir si el precio premium del anillo y la suscripción continua valían la pena. En otras palabras, algunas líneas de dispositivos portátiles necesitan una reinvención para seguir siendo relevantes, pero el anillo Oura no era una de ellas.
En lugar de buscar una nueva métrica de salud llamativa o una característica sofisticada, Oura pasó esta generación refinando lo que ya funcionaba y entregó un dispositivo dramáticamente más pequeño sin sacrificar la precisión o la duración de la batería. La historia no se trata sólo de lo que el Oura Ring 5 () puede hacer (que es mucho), sino de lo fácil que es usarlo las 24 horas del día.